29 diciembre 2005

 

Mundo cruel.

Ayer tuve una interesante conversación con una persona que me merece el mayor de los créditos. Teníamos puntos de vista dispares en cuanto a temas como la tortura y la pena de muerte.

Su postura venía a decir que ante situaciones anómalas que no responden a la razón y sin posibilidades de cambio (léase asesinos en serie, psicópatas irremisibles, violadores asesinos, etc., etc., etc.) la pena de muerte como alternativa a encerrarlos de por vida en una jaula de cristal de 3x3 era incluso piadoso. Y que ante situaciones de peligro de miles de vidas (tipo bomba nuclear o biológica escondida y a punto de estallar, cosa que hace años podía parecer peliculero, pero por desgracia ya no) la tortura para sacar información era válida, dado que por sus circunstancias, creencias, fanatismos etc. La razón y la amenaza de muerte no servía.

Frente a ello, yo sigo siendo un ingenuo. Siempre he preferido las alternativas con vuelta atrás. Si no podemos resucitar, no creo que debamos matar y menos con la ley en la mano. La sociedad tiene derecho a defenderse, pero también la obligación de cuidar de sus miembros, aunque sean descarriados. ¿Llevamos apenas unos millones de años en la faz de la tierra y aún no hemos mejorado eso?

Respecto a lo de las torturas, pues lo cierto es que no creo que sea válido, precisamente porque si la razón y la amenaza de muerte no funcionan para mentes calenturientas y fanáticas la tortura es alcanzar la santidad por martirio.

Parece que estemos en un mundo loco y que las atrocidades sean peores que nunca... pero nos olvidamos de que llevamos cometiendo atrocidades un millón de años, creemos que nada pudo ser peor que lo de las torres gemelas o los atentados de Madrid, y nos olvidamos del terror absoluto de Rwanda, de las masacres en Centro-Africa y de las hambrunas.

La última "moda" para curar el sida entre ciertos hechiceros africanos consiste en preparar un hechizo con pene de niño menor de 10 años. Acaban de operar para hacerles una reconstrucción a un par de chiquillos en Valencia. Antes lo hacían para otras enfermedades o por simple castigo a los padres... lo que ocurría es que ni siquiera nos enterábamos.

¿La solución a todos estos males? No lo sé.... quizá algo tan ingenuo como más Navidad el resto del año.

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