18 enero 2006
El mundo en sus manos.
Mi intención era hacer un mensaje edulcorado y alejado de toda la hostilidad que hoy en día nos rodea con tanta parcialidad falta de civismo, de educación, con tanta necesidad de huir de la visceralidad y para observarlo todo con espíritu crítico, constructivo y sobre todo autocrítico.
Así que voy a dejar el tema de la sociedad en la que vivimos (que me caliento!! :-D) y voy a hablar de unas fotos que me ha enviado una amiga. Las fotos son de sus dos vástagos, de 3 años y seis meses respectivamente.
Son niños guapos (como los padres) con enormes ojos negros, inocentes, puros, sin ninguna malicia. No convivo con ellos, así que no sé si son traviesos, despiertos, soñadores, tranquilos, curiosos, dulces, cariñosos o nerviosos, pero sí sé que el mundo está en sus manos.
Sé que depende de sus padres enseñarles a ser gentes de bien, a exigir sus derechos siempre que hayan cumplido primero sus obligaciones, a considerar su libertad como un bien precioso que sólo tiene límites en la libertad de los demás. Sé que depende de la sociedad enseñarles que la convivencia es básicamente no hacer a los demás lo que no quieras que te hagan a ti.
Sé que depende de todos que sepan que los que tienen al lado es igual que ellos pese a la cantidad de melanina. Sé que tendrán que aprender solos que el mundo está lleno de cristales que cortan, y de plumas que acarician. Sé que tendrán que aprender sólos el tacto de tienen los días propicios y los no propicios (p.m.)
Sé que tendrán que aprender sólos qué significa el amor, la desesperación, la ternura, la vergüenza, la paz y el odio.
De los miles de millones de alternativas a las que se van a enfrentar desde ahora no sé cuál les llevará a buen puerto, ni cual les deparará el destino, ni qué dificultades tendrán que superar ni si podrán superarlas.
Como diría Quino, su vida es como un cuaderno en blanco al principio del curso, lástima de tantos codos rozando el tintero.
Pero pese a todo. El mundo está en sus manos y me siento bien mirando esos preciosos ojos negros.
Así que voy a dejar el tema de la sociedad en la que vivimos (que me caliento!! :-D) y voy a hablar de unas fotos que me ha enviado una amiga. Las fotos son de sus dos vástagos, de 3 años y seis meses respectivamente.
Son niños guapos (como los padres) con enormes ojos negros, inocentes, puros, sin ninguna malicia. No convivo con ellos, así que no sé si son traviesos, despiertos, soñadores, tranquilos, curiosos, dulces, cariñosos o nerviosos, pero sí sé que el mundo está en sus manos.
Sé que depende de sus padres enseñarles a ser gentes de bien, a exigir sus derechos siempre que hayan cumplido primero sus obligaciones, a considerar su libertad como un bien precioso que sólo tiene límites en la libertad de los demás. Sé que depende de la sociedad enseñarles que la convivencia es básicamente no hacer a los demás lo que no quieras que te hagan a ti.
Sé que depende de todos que sepan que los que tienen al lado es igual que ellos pese a la cantidad de melanina. Sé que tendrán que aprender solos que el mundo está lleno de cristales que cortan, y de plumas que acarician. Sé que tendrán que aprender sólos el tacto de tienen los días propicios y los no propicios (p.m.)
Sé que tendrán que aprender sólos qué significa el amor, la desesperación, la ternura, la vergüenza, la paz y el odio.
De los miles de millones de alternativas a las que se van a enfrentar desde ahora no sé cuál les llevará a buen puerto, ni cual les deparará el destino, ni qué dificultades tendrán que superar ni si podrán superarlas.
Como diría Quino, su vida es como un cuaderno en blanco al principio del curso, lástima de tantos codos rozando el tintero.
Pero pese a todo. El mundo está en sus manos y me siento bien mirando esos preciosos ojos negros.