06 febrero 2006
Políticamente incorrecto
Difícil tesitura es en la que me hallo. No sé dónde expresar mi malestar, dónde decir lo que opino al mundo... ahhh, ¡claro!, en la bitácora. Lo que ocurre es que entonces seré juzgado sin compasión sólo por lo que digo y no por lo que callo o por lo que hago, pero de perdidos al río.
Lo políticamente correcto ha inundado nuestras vidas, desde que los términos "jóvenes y jóvenas" irrumpieron en un discurso parlamentario nada ha vuelto a ser lo que era. Estamos en un estado (¿es políticamente correcto decir una nación o un país?) que se desvive por que los demás no se ofendan aunque le ofendan a uno.
Así que voy a ser políticamente incorrecto, aunque antes, pongamos los puntos sobre las íes, no sea que me tachen de lo que no soy o de lo que opino sin conocerme. Las generalidades suelen ser obscenamente inexactas y suelo huír de ellas, así que, de lo que hablo en este mensaje se refiere a hechos concretos. Con este mensaje no me refiero a mis vecinos de finca, calle y barrio, la mayoría encantadores representantes del mundo chino, musulmán, pakistaní, hindú y sudamericano, sino a ciertos elementos que pululan por este mundo y que, por casualidad, coinciden en procendencia o religión con ellos. No creo que se deba prejuzgar a nadie por el lugar de donde viene así que no van por ahí los tiros.
El motivo que genera este mensaje viene por dos noticias que he visto en la prensa.
La primera, aparentemente inocente. En un pueblo valenciano, los bandos se publican en tres idiomas: en español (acepción tercera, por si alguien quiere corregirme y decir que se llama castellano) valenciano y árabe. El consistorio ha pensado que si hay problemas entre los 300 habitantes que sólo hablan este último idioma y el resto del pueblo (unos 18000) al no observar aquellos las mismas normas de convivencia, es debido a que esos 300 no conocen dichas normas. Y digo yo. ¿La primera norma de convivencia cuando uno está en un país extranjero, no es aprender el idioma y las costumbres locales? ¿Dónde quedó aquello que siempre se ha aplicado a los españoles que emigran y que viene a decir "donde fueres haz lo que vieres"?
La segunda es menos inocente y más preocupante y aunque no parece tener relación con la anterior, la tiene, ya que a nadie le ha sorprendido esa manera de solucionar las cosas. La noticia es el incendio de varias embajadas por cierta polémica sobre unas caricaturas. Lo preocupante no es que una banda de exaltados se comporte como en la edad media, sino que se justifique o se pida sensibilidad para con ellos. Se exige que un país entero se disculpe por un dibujo en un periódico, y no se exige que nadie se disculpe por una ley vigente que permitiría cortar la mano a un ladrón o lapidar a una adúltera.
No recuerdo que se quemase nada (sí que se protestase) cuando se hizo una película genial como la vida de Brian o la última tentación de Cristo y tantas o tantas otras, o que los budistas quemasen nada cuando se rodó la serie Kung-Fu, que reducía la filosofía oriental a las divagaciones pseudoprofundas del pequeño saltamontes. No recuerdo que nadie haya querido quemar a ningún caricaturista español pues es bien sabido que Dios es un tema recurrente, ni que el vaticano haya publicado una sentencia de muerte contra el autor de una bazofia como el código da vinci, (por cierto, una bazofia por su texto y por el montón de medias verdades que vende como ciertas confundiendo a los incautos) aunque sí recuerdo una sentencia de muerte por los versos satánicos.
Me parece impresionante que se cuestione hasta donde debe llegar la libertad de expresión por un dibujo (cuando unos pocos exaltados o unos muchos, se ponen a quemar cosas) pero se olvide de obras de teatro, libros, películas y otros cientos y cientos de ataques para con otras sensibilidades que históricamente son más cercanas a nosotros que el islam (que no olvidemos que dejó de mandar en la piel de toro hace ya más de 500 años).
No hace mucho ví una extraña situación en un grupo en internet, con motivo de la muerte del Papa Juan Pablo II. Muchos recibieron la noticia con burlas e incluso alegría, unos cuantos con indiferencia, y unos pocos que pidieron respeto para con los católicos del grupo (que estaban ofendidos con la actitud de sus supuestos amigos) fueron poco menos que abucheados ante su falta de respeto por la libertad de expresión. Hubo quien hizo la siguiente apreciación: Si hubiese muerto el Dalai Lama, nadie habría hecho comentarios jocosos, y no ya por las cosas que este buen señor hubiese hecho o dejado de hacer, sino porque sí respetarían a los budistas.
No creo que sea bueno burlarse de nadie, ni herir la sensibilidad de nadie, pero sí creo que se debe medir a todos con el mismo rasero. Parece, si escuchásemos a según qué personas, que se confunden los logros científicos, artísticos y arquitectónicos de civilizaciones gloriosas del tiempo de Abu Ali al-Husain ibn Sina-e Balji y Abu Abdalá Mohamed Ben Musa al Juarismí con las diatribas de extremistas en pleno siglo veinte.
No se entiende que la violencia y la falta de humanidad, el desprecio por la vida humana y la falta de respeto por las ideas de los demás que existía entre los soldados cristianos y musulmanes en tiempos de las cruzadas siga vigente en muchos lugares. La civilización no tiene por qué ser buena, ni noble, ni justa. Una civilización puede admitir la esclavitud, la discriminación sexual, la tortura, la depravación. Así que una alianza de civilizaciones no tiene por qué ser algo bueno. ¿No creen?
Creo que se debe establecer límites éticos, que ahora parece que no haya, para evitar ofender a quien no opina, no cree, no habla o no siente lo mismo que uno. Pero de ahí a que el ofendido se comporte con la locura que parece les ha embargado va un largo trecho.
Vaya, será por mi alma de matemático, pero siempre he entendido que la igualdad es una vía de dos sentidos, y que se debe respetar al otro pero exigir el mismo respeto del otro a uno mismo, pero sin duda, a la vista de lo que ocurre en el mundo es que estoy equivocado... o será que no soy políticamente correcto.
Lo políticamente correcto ha inundado nuestras vidas, desde que los términos "jóvenes y jóvenas" irrumpieron en un discurso parlamentario nada ha vuelto a ser lo que era. Estamos en un estado (¿es políticamente correcto decir una nación o un país?) que se desvive por que los demás no se ofendan aunque le ofendan a uno.
Así que voy a ser políticamente incorrecto, aunque antes, pongamos los puntos sobre las íes, no sea que me tachen de lo que no soy o de lo que opino sin conocerme. Las generalidades suelen ser obscenamente inexactas y suelo huír de ellas, así que, de lo que hablo en este mensaje se refiere a hechos concretos. Con este mensaje no me refiero a mis vecinos de finca, calle y barrio, la mayoría encantadores representantes del mundo chino, musulmán, pakistaní, hindú y sudamericano, sino a ciertos elementos que pululan por este mundo y que, por casualidad, coinciden en procendencia o religión con ellos. No creo que se deba prejuzgar a nadie por el lugar de donde viene así que no van por ahí los tiros.
El motivo que genera este mensaje viene por dos noticias que he visto en la prensa.
La primera, aparentemente inocente. En un pueblo valenciano, los bandos se publican en tres idiomas: en español (acepción tercera, por si alguien quiere corregirme y decir que se llama castellano) valenciano y árabe. El consistorio ha pensado que si hay problemas entre los 300 habitantes que sólo hablan este último idioma y el resto del pueblo (unos 18000) al no observar aquellos las mismas normas de convivencia, es debido a que esos 300 no conocen dichas normas. Y digo yo. ¿La primera norma de convivencia cuando uno está en un país extranjero, no es aprender el idioma y las costumbres locales? ¿Dónde quedó aquello que siempre se ha aplicado a los españoles que emigran y que viene a decir "donde fueres haz lo que vieres"?
La segunda es menos inocente y más preocupante y aunque no parece tener relación con la anterior, la tiene, ya que a nadie le ha sorprendido esa manera de solucionar las cosas. La noticia es el incendio de varias embajadas por cierta polémica sobre unas caricaturas. Lo preocupante no es que una banda de exaltados se comporte como en la edad media, sino que se justifique o se pida sensibilidad para con ellos. Se exige que un país entero se disculpe por un dibujo en un periódico, y no se exige que nadie se disculpe por una ley vigente que permitiría cortar la mano a un ladrón o lapidar a una adúltera.
No recuerdo que se quemase nada (sí que se protestase) cuando se hizo una película genial como la vida de Brian o la última tentación de Cristo y tantas o tantas otras, o que los budistas quemasen nada cuando se rodó la serie Kung-Fu, que reducía la filosofía oriental a las divagaciones pseudoprofundas del pequeño saltamontes. No recuerdo que nadie haya querido quemar a ningún caricaturista español pues es bien sabido que Dios es un tema recurrente, ni que el vaticano haya publicado una sentencia de muerte contra el autor de una bazofia como el código da vinci, (por cierto, una bazofia por su texto y por el montón de medias verdades que vende como ciertas confundiendo a los incautos) aunque sí recuerdo una sentencia de muerte por los versos satánicos.
Me parece impresionante que se cuestione hasta donde debe llegar la libertad de expresión por un dibujo (cuando unos pocos exaltados o unos muchos, se ponen a quemar cosas) pero se olvide de obras de teatro, libros, películas y otros cientos y cientos de ataques para con otras sensibilidades que históricamente son más cercanas a nosotros que el islam (que no olvidemos que dejó de mandar en la piel de toro hace ya más de 500 años).
No hace mucho ví una extraña situación en un grupo en internet, con motivo de la muerte del Papa Juan Pablo II. Muchos recibieron la noticia con burlas e incluso alegría, unos cuantos con indiferencia, y unos pocos que pidieron respeto para con los católicos del grupo (que estaban ofendidos con la actitud de sus supuestos amigos) fueron poco menos que abucheados ante su falta de respeto por la libertad de expresión. Hubo quien hizo la siguiente apreciación: Si hubiese muerto el Dalai Lama, nadie habría hecho comentarios jocosos, y no ya por las cosas que este buen señor hubiese hecho o dejado de hacer, sino porque sí respetarían a los budistas.
No creo que sea bueno burlarse de nadie, ni herir la sensibilidad de nadie, pero sí creo que se debe medir a todos con el mismo rasero. Parece, si escuchásemos a según qué personas, que se confunden los logros científicos, artísticos y arquitectónicos de civilizaciones gloriosas del tiempo de Abu Ali al-Husain ibn Sina-e Balji y Abu Abdalá Mohamed Ben Musa al Juarismí con las diatribas de extremistas en pleno siglo veinte.
No se entiende que la violencia y la falta de humanidad, el desprecio por la vida humana y la falta de respeto por las ideas de los demás que existía entre los soldados cristianos y musulmanes en tiempos de las cruzadas siga vigente en muchos lugares. La civilización no tiene por qué ser buena, ni noble, ni justa. Una civilización puede admitir la esclavitud, la discriminación sexual, la tortura, la depravación. Así que una alianza de civilizaciones no tiene por qué ser algo bueno. ¿No creen?
Creo que se debe establecer límites éticos, que ahora parece que no haya, para evitar ofender a quien no opina, no cree, no habla o no siente lo mismo que uno. Pero de ahí a que el ofendido se comporte con la locura que parece les ha embargado va un largo trecho.
Vaya, será por mi alma de matemático, pero siempre he entendido que la igualdad es una vía de dos sentidos, y que se debe respetar al otro pero exigir el mismo respeto del otro a uno mismo, pero sin duda, a la vista de lo que ocurre en el mundo es que estoy equivocado... o será que no soy políticamente correcto.
Comments:
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Me ha gustado mucho su post. La importante de la frase no es la palabra "políticamente"; eso es solo un ámbito. Lo malo es que se hable de corrección o incorrección, lo que significa moral cerrada, gente que prohibe cosas, desprecio al que no hace como tú, intolerancia, etc. Hay que ser rompedores y prescindir de lña opinión de los demás. El sitio perfecto es un blog, donde puedes decir lo que te plazca a los pocos o muchos que lo lean.
Yo he empezado hace poco un blog de humor, escribo lo que me apetece y me lo estoy pasando en grande.
Si quiere, visíteme
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